El director o gerente de seguridad debe ser receptivo de cada probabilidad criminal que pueda ser imaginada en contra de la compañÃa y su personal. Si la posibilidad de secuestro existe, es responsabilidad del director o gerente prevenir la posibilidad. Las manifestaciones tales como el secuestro…nunca va a ocurrir aquà ó no puedes hacer nada al respecto significan una triste actitud de fatalismo y derrotismo que es muy común hoy en dÃa, incluso entre profesionales de la seguridad.
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Debe entenderse que seguridad es un concepto relativo: sólo pueden lograrse grados de seguridad, no la protección absoluta, por ende, ningún programa de seguridad puede ser efectivo salvo que esté basado en un claro entendimiento de los riesgos reales que esté diseñado para controlar. Hasta que la amenaza sea evaluada con precisión, las precauciones y contramedidas (aún aquellas de la más alta calidad y reputación) no pueden ser elegidas adecuadamente. Sin una evaluación convincente de los riesgos se está dejando las decisiones importantes a la especulación.
El especialista en protección ejecutiva tiene una suma finita de recursos, los cuales incluyen dinero, personal, influencia, conocimiento y contactos y, deben ser gastados sabiamente. ResultarÃa tonto e ineficiente dividir los recursos en partes iguales entre el universo de amenazas concebibles. Tiene mucho más sentido colocar esos recursos para prevenir las amenazas que presenta la posibilidad de daño más grande.
Por ende, antes de que pueda ser desarrollado cualquier plan de protección, el protegido y el especialista en protección deben identificar las amenazas que van a ser evitadas. Aunque resulta imposible conocer con precisión cuando y como una amenaza en particular va a aparecer, las categorÃas de amenazas aplicables al protegido deben ser halladas antes que pueda erigirse cualquier defensa significativa.
La protección de ejecutivos apoya la misión corporativa de dos maneras: preserva uno de los bienes claves al mantener vivo y sano al ejecutivo y permite que rinda mejor al no tener que preocuparse por su seguridad personal. Este desafÃo de brindarle protección a veces suele complicarse por un rechazo a los lÃmites o directivas impuestos al ejecutivo y por ende la pregunta que automáticamente surge es: ¿qué nos queda por hacer?.
La respuesta más lógica a la pregunta señalada es recordarle al ejecutivo que ambos (el especialista y él mismo) tienen la obligación con la compañÃa de asegurarse que un bien de tal valÃa se encuentre asegurado. No hay que sentir vergüenza o temor en manifestarlo, en definitiva es el especialista quien acarreará la responsabilidad si algo sucediera, sin haber medidas previas de seguridad.
Es conveniente desplazarse suavemente dentro de los planes del ejecutivo y empujarlo lentamente hacia la idea de la protección, para ello habrá un trabajo paralelo y constante de influenciar a las personas que hacen los arreglos diarios y especiales y manejan las logÃsticas para el ejecutivo (secretarias, gerencia encargada de eventos, choferes, etc.).
Los especialistas en protección ejecutiva deben ser cuidadosos en arreglar la seguridad de forma transparente, para ello, el protegido deberá informar al personal de seguridad a donde se dirige para poder arreglar la seguridad pero el especialista debe trabajar fuerte para no entrometerse.
Licenciado Carlos Alberto Guzmán
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Escrito por garciad, mayo 24, 2011





































